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Taquilla 2017 (III) – Nadie sabe para quién trabaja: Quién gana y quién pierde al contar a los musicales como un género individual

Este artículo y todos los artículos de esta serie también serán encontrados en Cinencuentro.

Si hablamos de un musical podemos también estar hablando de un drama, como por ejemplo “Cabaret” o “Chicago”, o quizás de una comedia, tal como “Los Productores”, e incluso de una cinta romántica, tal como la simple y magnífica “Once”. El musical existe en un limbo donde es a la vez un género en su propio derecho y un subgénero capaz de acoplarse a las exigencias de aquellos más tradicionales y esto genera un problema para el análisis que aquí se realiza.

Los musicales peruanos parecen caer en la segunda categoría del limbo mencionado, ya que pueden fácilmente ser catalogados como comedias (en la mayoría de los casos) o infantiles (tal como se podría catalogar a “El gran criollo” y hasta “Una navidad en verano”, estrenos del 2017). Es precisamente aquí donde radica la complejidad del análisis ya que, al considerarlos como un subgénero, se les puede acomodar dentro del “género primario” (digamos la comedia, como es en la mayoría de los casos) y eso puede lograr cambios notables para las estadísticas que hemos estado manejando.

Es por ello que se dedicará este acápite a analizar cómo el considerar a los musicales como un género en sí mismo modifica la distribución de taquilla de los últimos dos años y da nuevas luces sobre el crecimiento, decrecimiento y expectativas de los otros géneros cinematográficos del mercado local.

Nadie sabe para quién trabaja: Quién gana y quién pierde al contar a los musicales como un género individual

La comedia. Parece que es ineludible hablar de ella cuando se empieza la conversación sobre los géneros más taquilleros del mercado local. Es incuestionablemente el género con más poder e influencia en el mercado, pero si consideramos al musical como un género en sí mismo, esto hace que las cifras que mostraban a la comedia como un monolito imbatible varíen singularmente.

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Hasta los artículos previos, esta era la imagen de la comedia en el 2016: un monstruo que devora a todos los demás géneros.

 

Aquel gráfico es el que ha guiado el análisis comparativo de taquilla por géneros de esta serie de artículos. Muestra a la comedia con un poder de captación de público arrollador y prácticamente devorando a los otros géneros. Esta figura, sin embargo, cambia cuando consideramos al musical como un género independiente y no un subgénero de la comedia.

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Gran responsable del éxito de la comedia en el 2016 fue el éxito del musical “Locos de amor”, cinta más taquillera de ese año.

 

Con 1’233,333 espectadores, “Locos de amor” fue la responsable de que la comedia haya sido ese golem devastador en el año 2016. Esta variación genera el primer cambio en el análisis que impacta al 2017, pues en el artículo previo mencionamos que la comedia había perdido el 20% de su porcentaje del público frente al año previo; en verdad había crecido 2%.

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La comedia pasó de decrecer seriamente a crecer tímidamente a nivel de asistencia.

 

Esto guarda relación con el aumento de estrenos que tuvo el género en el 2017, nueve frente a siete del 2016 (hasta el análisis previo se contaban ocho estrenos en ese año, pues “Locos de amor” se contó como comedia), lo que permite establecer una correlación entre el porcentaje de asistencia y porcentaje de participación en el mercado de la comedia durante el año pasado: ambos crecieron, más porcentaje de estrenos en el año significó la captación de un mayor porcentaje de público frente al año anterior.

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Los cuadros de 2016 y 2017 que comprueban el crecimiento porcentual de la comedia en participación en el mercado.

 

Esto cambia por completo la conclusión a la que se llegó en el artículo previo, ¿cierto? La comedia sigue creciendo firme y constantemente. El considerar a los musicales como un género independiente terminó por fortalecer al género principal y desvaneció toda señal de alarma o decrecimiento planteada en el análisis anterior.

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No necesariamente.

 

Uno de los puntos más importantes para justificar las alarmas sobre el decrecimiento del género en la pieza anterior fue el declive de espectadores totales que se había visto en 2017, el segundo desde que inició el “boom”. Sin embargo, al considerar al musical como un género individual, vemos que este declive ya había dado inicio en 2016 y que, al cierre del año calendario 2017 y a pesar de contar con 2 estrenos más, la comedia no había podido superar la taquilla del año pasado.

Sin embargo, antes de volver a colocar las balizas y hacer sonar la alarma del declive del género, llega Tondero para salvar el día. Si bien el año calendario 2017 ya terminó, el conteo de la taquilla de las películas estrenadas aún no y “El gran León” está cumpliendo todo lo que se esperaba de ella. Es más, su desempeño es tan positivo que, al cierre de esta edición, ya atrajo 541 mil espectadores y ha evitado que el 2017 sea un año de declive para el género de manera oficial.

Tras analizar todos los cuadros, el considerar a los musicales peruanos como un género individual parece tener un impacto mucho más positivo para la comedia que para el musical mismo. Si en el 2017 presentó un crecimiento en participación del mercado (pasó de un estreno a cuatro), fue incapaz (y por mucho) de igualar o superar la taquilla del año anterior, ya que con cuatro veces más películas, tan solo lograron atraer a 864,736 espectadores.

La comedia, por su lado, se vio favorecida a nivel de análisis de porcentajes, pues presentó un crecimiento entre 2016 y 2017, pero sí vio afectada seriamente su asistencia total y, si bien el 2017 fue salvado por “El Gran León”, llama mucho la atención que con la mayor cantidad de estrenos cómicos registrados desde el inicio del “boom”, el género más poderoso del mercado haya superado tan tímidamente las cifras del año previo. Es más, pasó de ser un género de crecimiento estable a ser, como el drama, uno de picos y depresiones entre año y año.

Precisamente ese aspecto es el más llamativo tras considerar al musical como un género independiente en el análisis de la taquilla anual: no existe en el mercado peruano un género capaz de registrar 2 años seguidos de crecimiento. Ni el género nuevo y prometedor (el musical con una taquilla masiva en el 2016 y más estrenos en 2017) ni el género más poderoso del medio (la comedia).

Es más, la naturaleza oscilante de la comedia carga de una pesada responsabilidad al 2018, pues si este año presenta un declive en la asistencia, no solo será un año más incapaz de crecer consecutivamente, también habrá que analizar la gravedad de la caída para evaluar si esta tendencia oscilante no es sino un descenso en la taquilla del género visto en cámara lenta, camuflado entre picos y depresiones.

Dicho descenso es capaz de afectar seriamente la taquilla anual del cine peruano si es que se confirma, pues la caída del género principal en el mercado local y la inexistencia de otro capaz de tomar su lugar con el mismo volumen de cifras terminaría por significar el lento empequeñecimiento de la taquilla general y del mercado cinematográfico local.

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Taquilla 2017 (II) – Ideología de género. Sobre el crecimiento, estancamiento y declive de los géneros cinematográficos en el 2017

Este artículo y todos los artículos de esta serie también serán encontrados en Cinencuentro.

Tan solo se requiere observar fugazmente los títulos peruanos estrenados a lo largo del 2017 para notar que hay un género que reina por encima de todos en la escala de preferencias del público: la comedia. Desde que el “boom” del cine peruano comenzó en el año 2013, la comedia ha sido el género infalible para cualquier productora que deseara aventurarse a producir una película, y esa tendencia no parece haber cambiado en el último año.

Sin embargo, todo género exitoso alcanza mesetas e incluso pequeños rastros de fatiga luego de un periodo de dominancia, ¿será ese el caso de la comedia? Así mismo, tenemos unos géneros que aparecen en los radares de los consumidores y, si bien con menos cifras, comienzan a formar nuevos patrones de consumo; a la vez que otros desaparecen por completo del espectro.

Para saber cuáles son estos, y si la comedia ha comenzado a mostrar rastros de fatiga, pasaremos a analizar cómo se movió el mercado cinematográfico peruano por géneros durante el 2017.

Análisis de asistencia por géneros

Entonces, ¿el 2017 mostró los primeros rastros de fatiga para la comedia luego de 4 años de indiscutible dominancia?

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A primera vista, no.

 

Con más de la mitad del porcentaje de asistentes atraídos a lo largo del año, la comedia mantiene su corona como el género invencible y preferido por los consumidores de cine peruano. Es más, estas cifras bien pueden aumentar, ya que “El gran León” parece estar cumpliendo todos los requisitos para cumplir el pronóstico expuesto en el artículo anterior y superar los 700 mil espectadores, lo que incrementaría el porcentaje de público captado por el género y lo acercaría a un total de casi 4 millones de espectadores.

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Para el cierre de la taquilla de películas estrenadas en el 2017, la comedia bien puede haber asegurado más de 3.7 millones de espectadores.

 

¿Cómo se compara esto frente al desempeño del género en años anteriores? Bueno, por más que las cifras expuestas sean abrumadoras, este año representa un retroceso en cantidad de asistentes frente a los dos años previos (incluso con los espectadores que pueda sumar “El gran León”), presentando el segundo declive del género desde que el “boom” inicia en 2013.

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Este no solo sería el segundo declive del género, sino también la segunda asistencia más baja registrada (esto antes de contabilizar los asistentes a “El gran León”).

 

La magnitud de este retroceso se grafica claramente al comparar el porcentaje de asistencia por género del 2016 y el 2017, el cual muestra que la comedia perdió 20% de asistentes en el último año.

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El Pac-Man azul de la comedia devorando a los demás géneros durante el 2016.

 

Luego de analizar estos gráficos, ¿se puede decir que el 2017 sí ha generado un primer año de declive para la comedia a pesar de sus abrumadoras cifras? La respuesta es sí y la prueba definitiva se encuentra en el siguiente gráfico.

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Otro campo más donde reina la comedia, pero que termina por confirmar que el 2017 fue un año de declive.

 

El único campo donde la comedia presentó un crecimiento superior frente al año previo fue en su participación en el mercado, donde consiguió un 36% gracias a sus 9 estrenos. Esto significó un crecimiento de 6% frente al 2016, donde sus 8 estrenos le dieron un 30% de participación en el mercado.

¿Por qué estas cifras representan el aval a la conclusión de que el 2017 fue un mal año para la comedia? Pues porque esta fue incapaz de igualar o superar la taquilla de años previos aún contando con una mayor participación en el mercado. Sus 9 estrenos no solo fueron incapaces de superar los 4 millones de espectadores (hecho que fue logrado con 8 estrenos en los dos años previos), sino que muy posiblemente no alcanzarán esa cifra y cerrarán el periodo como la tercera mejor taquilla anual del género desde el 2013.

¿Es esto una señal preocupante? Desde el primer artículo de este análisis se ha hablado de una mejor distribución de los espectadores a lo largo de la tabla de asistencia, un hecho positivo para el mercado en general, y la asistencia por géneros parece no ser ajena a este fenómeno. La disminución del poder de la comedia como fuerza imbatible frente a sus competidores parece ser una bocanada de aire fresco que permitirá tener una distribución más pareja de asistentes entre los géneros del mercado durante los próximos años.

Sin embargo, todo declive en este campo del análisis de taquilla debe siempre ser manejado con premura y cautela, pues representa la medición de un cambio o sofisticación en los gustos del público. Este declive puede significar el viraje del género hacia una dirección donde ya no sea una apuesta segura e infalible para atraer espectadores, pues estos parecen comenzar a demandar más de sus películas, saturados por una fórmula y estilo visual que lleva años sin cambios (justificado, evidentemente, por su abrumador éxito).

Si se hace caso omiso a estos decrecimientos y no se toma como una oportunidad para evaluar qué puede haber saturado al público y qué nuevas demandas tienen frente al género, este declive puede ser pernicioso y afectar al mercado cinematográfico en general, pues así como (hasta el año pasado) el éxito del mercado cinematográfico peruano estaba íntimamente ligado al éxito de Tondero, el éxito de un año taquillero también está ligado a qué tan exitosas han sido sus comedias. Si estas decrecen, es posible que el mercado en general decrezca también.

Y si se presume que estas declaraciones son alarmistas frente a un género de probado éxito y fortaleza entre los espectadores, tan solo hace falta ver las estadísticas del otrora “género imbatible” junto a la comedia: el terror.

Para el análisis del año 2016, el terror ya era visto como un género rumbo a la desaparición, precisamente por haber ignorado los declives en su taquilla a lo largo de los años y omitir las demandas del público. Para el 2017, la premisa de la desaparición del terror del mercado cinematográfico se convirtió en una realidad, ya que su participación en el mercado fue tan solo de 4% y logró solo un 0.16% del público. Pasó de ser el tercer género con más participación y asistentes en el mercado a estar en el fondo de ambas categorías.

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Caída libre de un género que siempre se consideró como una apuesta segura para atraer al público.

 

Con las cifras del 2017, al terror se le da un final poético, ya que con la misma cantidad de estrenos que en el año de su cifra más alta en taquilla, logró amasar el 1.06% de esa cantidad y, salvo alguna anomalía, vaticina un 2018 donde posiblemente no tenga un solo estreno en cartelera.

Junto al declive inevitable del terror, el análisis de la taquilla del año 2016 permitía observar la naturaleza oscilante del drama, género que nunca ha logrado dos años de crecimiento seguidos y que tuvo su pico de asistencia durante el periodo 2016. Con expectativa se esperaba que en el 2017 mantuviera o aumentara su taquilla, ya que contaba con 6 estrenos (uno menos que en 2016); sin embargo, su naturaleza oscilante parece inescapable y el género registró la segunda cifra de asistencia más baja desde el 2013.

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Un género que crecía más de lo que decrecía ve hoy su depresión más grave.

 

Esta caída se registró en todos los indicadores, ya que su presencia en el mercado decreció de 26% en el 2016 a 24% en el 2017 (de 7 a 6 estrenos) y su captación de público descendió de 12% en el 2016 a tan solo 6% en el 2017, lejos del Top 3 de géneros más taquilleros.

Si bien esta caída puede considerarse natural dada la evidencia oscilante del género a lo largo de los años, el retroceso drástico de todos los indicadores y el hecho que haya sido una caída por mucho superior a la ocurrida en el 2015 da señales de alerta. No se puede escudar este retroceso en la caída de la comedia y el terror, asumiendo que ha sido un año bajo en general y presumir que el próximo año se verá una recuperación.

El análisis de los tres géneros más importantes del mercado cinematográfico local (comedia, drama, terror) indica que todos han decrecido, si bien con diferentes grados de caídas, estas deben ser tomadas en consideración con suma seriedad. El público está exigiendo más de estas cintas y los productores tendrán que estar a la altura de esas demandas durante el 2018 para poder revertir la caída en taquilla que presentaron en el 2017, y evitar que estas depresiones se conviertan en una tendencia en los años por venir.

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Taquilla 2017 (I) – Las rachas están para romperse. Tondero, Once Machos y la asistencia del año

Este artículo y todos los artículos de esta serie también serán encontrados en Cinencuentro.

Se cierra el 2017 y salvo por “El Gran León”, que aún puede mover las cifras del Top 5 de películas gracias a sus 44,566 espectadores el día de su estreno (una relación que se explicará más adelante), ya contamos con datos suficientes como para tener un panorama bastante claro de cómo se movió el mercado cinematográfico peruano en el año.

A continuación pasaremos a ver qué nos dejan las cifras a nivel de asistencia general y casa productora. Cabe resaltar que la mayoría de estas cifras son finales, salvo algunas pocas excepciones, y que el análisis de estas no podría haber sido hecho sin el trabajo de recopilación de Maykol Calderón, en su cuenta de Twitter @SoyAlPacine.

Asistencia general y por casa productora

El primer dato que resalta con respecto a la asistencia del 2017 es que, por primera vez desde el 2013 de “¡Asu Mare!”, una película peruana no supera el millón de espectadores. No solo eso, el 2017 es el primer año desde el 2013 en el que el estreno nacional más taquillero del año no fue fruto de Tondero, sino de AMA Producciones gracias a “Once Machos”, de Aldo Miyashiro.

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Las rachas están para romperse y AMA Producciones se encargó de impedir el quinto año seguido de hegemonía del pajarillo azul de Tondero.

A primera vista, el cuadro preocupa por el evidente descenso de espectadores que ha sufrido el estreno peruano más taquillero durante los últimos 3 años; sin embargo, este descenso no se ha visto acompañado por una disminución en la taquilla general, la cual lleva dos años de crecimiento estable y, si “El Gran León” hace el trabajo y atrae 700 mil espectadores o más, sumará nuestro tercer año consecutivo de crecimiento.

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Sumamos potenciales 700,000 espectadores de “El Gran León” y cerramos el 2017 con 5,630,995 espectadores, suficiente para haber superado el total del 2016.

Junto con ello, este descenso de espectadores en el filme más exitoso trae consigo otro elemento positivo para el mercado: la homogeneización de las cifras en el ránking de estrenos peruanos anuales.

¿Qué quiere decir esto? Pues desde que el “boom” inicia en 2013 la dinámica en la taquilla de estrenos peruanos era así: un estreno millonario (de Tondero) que inflaba las cifras de la taquilla anual acompañado por otros 4 estrenos que a lo mucho podían aspirar a atraer 100 mil o 500 mil espectadores, en el caso más optimista, y otra serie de películas que no superaban los cinco dígitos o que tan solo lograban captar unos pocos miles (y hasta cientos) de asistentes. Dicho de otro modo, el mercado peruano basaba el éxito de su taquilla en torno al éxito anual de Tondero y la suma de las otras películas con asistencias nimias.

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Las diferencias escandalosas en el Top 5 de estrenos para 2015, ni sumando a los 4 filmes más taquilleros se lograría igualar las cifras del No. 1 en asistencia.

A partir del 2016, ese modelo cambia y en 2017 comienza a formarse un nuevo escenario. La diferencia entre la primera película a nivel de asistencia y la segunda ya no es abismal y el Top 5 de estrenos presenta distancias mínimas entre todas las cintas, lo que permite una distribución mucho más pareja de los espectadores entre todos los competidores. El éxito del mercado ya no depende solo de qué tan millonaria fue la asistencia de Tondero, sino de la captación conjunta de varias casas productoras.

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Tan solo 100 mil espectadores de diferencia entre cada puesto del ranking de asistentes del 2016 para llegar a un 2017 donde todos se pisan los talones.

Ahora, a pesar de que “Los reyes del cine peruano” fueron destronados como los responsables de la película local más taquillera del año, donde sí pudieron mantener su hegemonía fue en la captación del público, ya que lograron atraer al 16.93% del total de los asistentes que consumieron cintas nacionales. Cerca de ellos, con 16.32%, está AMA Producciones y, dos puntos por debajo, Big Bang Films.

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Tondero lidera el ránking de captación de público habiendo logrado atraer a 834,804 espectadores.

Lo singular de esas cifras es que AMA Producciones por poco y empata a Tondero tan solo con “Once Machos”, mientras que Tondero requirió de las cifras de “Doble” y, principalmente, “Av. Larco” para lograr captar más asistentes que el resto de casas productoras (sigue esperando por “El Gran León” para aumentar sus porcentajes). Big Bang también necesitó de dos estrenos para meterse al Top 3 de productoras que más público captan (“La Paisana Jacinta” y “Una Comedia Macabra”), manteniendo su posición con respecto al año pasado, pero aumentando el porcentaje de público captado en un 2%.

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Aquí la representación numérica de los porcentajes de público captados por cada Casa Productora.

A pesar de su superioridad frente al resto de casas realizadoras en lo que respecta a atraer público, las cifras de Tondero para este año sí representan una disminución en relación a lo logrado durante el 2016. Ese año fueron capaces de atraer al 46.1% de espectadores que consumieron cine peruano (más de dos millones de personas), al cierre del año calendario 2017, tan solo han logrado atraer el 17% (834,804 personas) sumando “Av. Larco” y “Doble” (película primordialmente financiada con capital colombiano, pero considerada en el ranking, pues también presenta inversión peruana).

Podríamos hablar de un primer rastro de fatiga luego de tantos años de hegemonía, tanto por la disminución de público que logró captar, como por la disminución de estrenos en el año (cuatro en el 2016, tres en el 2017, de los cuales solo dos son netamente suyos, “Av. Larco” y “El gran León”). Pero justo antes de cerrar el año y empezar a sonar las alarmas, surgió la siempre esperada “película de Cachín”, cinta que podría incrementar la cantidad de público captado por películas de Tondero de manera generosa.

A lo largo de este artículo se ha manejado la hipótesis de que “El gran León” tiene chances de meterse en el Top 3 de estrenos más taquilleros del año e incrementar la hegemonía de Tondero a nivel de captación de público. Esto ha sido propuesto tan solo contando con la información de los espectadores que consumieron esta película en su día de estreno: 44,566. ¿Por qué esa cifra nos permite formular dicha hipótesis y hasta presumir que la cinta es capaz de amasar 700 mil espectadores o más? Por la correlación entre las cifras de los “Días de estreno” y la asistencia final.

Si bien es sabido por todos que “correlación no implica causalidad”, durante el 2017 las asistencias del “Día de estreno” del Top 5 del ranking han guardado correlación con la asistencia final de cada una de ellas (salvo “La paisana Jacinta”). Esto quiere decir que los “Días de estreno” con más asistentes son ostentados por las películas que terminaron llevando más espectadores en toda su permanencia en la cartelera.

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Aquí las cifras de los “Días de estreno” para el Top 5 más taquillero del año.

¿Notan la similitud? Los “Días de estreno” siguen el mismo orden que el de las películas más taquilleras, salvo por “La Paisana Jacinta”, lo que hasta puede servir como un acto de justicia ante una cinta tan decadente y un personaje grotescamente racista; a pesar de su auspicioso inicio, el público la abandonó y se quedó al final del Top 5, de donde puede salir en cualquier momento gracias a “El Gran León”.

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Aquí la correlación directa entre “Días de estreno” y taquilla final.

Esta correlación es la que permite suponer que “El gran León” está en capacidad suficiente de meterse en el Top 5 de estrenos más taquilleros del 2017, ya que con 44,566 espectadores, es el segundo mejor “Día de estreno” y, de seguirse la correlación que se ha visto a lo largo del año, puede convertirse en el segundo estreno más rentable del año pasando la valla de los 700 mil espectadores y rebasando a los 784,282 de “Cebiche de tiburón”.

Si se llega a confirmar esto, se vería un cambio drástico en el Top 5 de cintas más taquilleras del año, aumentaría el porcentaje de público captado por Tondero y reafirmaría su fortaleza en un año menos extraordinario para ellos que los cuatro años previos. Junto con eso, el éxito de esta comedia también podría presentar cambios (aunque menos radicales) a la asistencia por géneros del año 2017, la cual será explorada en nuestro siguiente artículo.

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¿Cuándo debo estrenar mi película?

¿Existe una fecha ideal para estrenar una película en Perú?

Si están familiarizados con los calendarios cinematográficos, o si tan solo son observadores, habrán notado que existen ciertos “periodos de gracia” en las carteleras. Etapas en las cuales, de pronto, somos avasallados por “blockbusters”, cintas aclamadas por la crítica o contendientes al Oscar.

Estos eventos no son arbitrarios, sino que obedecen al calendario de las distribuidoras y productoras estadounidenses, quienes tienen muy bien mapeado el mercado, los flujos de consumo y “colocan” a sus películas más rentables en ciertos periodos del año y a las menos rentables en los demás (no es casualidad que navidad -época de juguetes al millar- sea cuando Disney decide estrenar Star Wars, por ejemplo).

Sin embargo, cuando llevamos esa visión del mercado al medio cinematográfico peruano, el escenario cambia. No solo por la complejidad de conseguir distribuidoras y que estas evalúen cuál es el mejor momento para estrenar nuestra película (como se menciona en un artículo previo), sino porque no se conocen los hábitos de consumo y venta de las cintas peruanas. ¿Qué meses son los más fructíferos? ¿En cuáles encontramos más competencia local?

Para responder a esas preguntas, volví a zambullirme en las cifras de la taquilla de los años 2014-2015-2016 y encontré los siguientes resultados.

¿Cuándo debo estrenar mi película?

Los criterios a tomar en cuenta para decidir cuándo estrenar una película peruana son tres y podríamos enunciarlos de la siguiente manera:

  1. ¿Cuándo compito contra un blockbuster estadounidense?
  2. ¿Cuándo puedo asegurar una mayor taquilla basado en casos de éxito anteriores?
  3. ¿Cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?

La primera pregunta suele responderse casi de inmediato, ya que es improbable que consigas un distribuidor dispuesto a estrenar tu película entre mayo-junio-julio (época de Blockbusters de verano en Estados Unidos), así como en el bloque noviembre-diciembre (época de Blockbusters navideños en todo el mundo). Lo que nos deja los bloques enero-febrero-marzo-abril y agosto-setiembre-octubre como los que podrían agradar más a los distribuidores y cines locales; no te metes en el camino de los grandes proveedores de taquilla y puedes resultarles rentable en medio de los meses de asistencia intermedia.

Ahora, para los fines de esta discusión, asumamos que esa división es obsoleta ya que, desde hace unos años, “todos los meses son temporada de Blockbusters” (Vulture, 2017). ¿Quieres estrenar en agosto post Blockbusters de verano? Genial, suerte compitiendo contra Dunkirk, War of the Planet of the Apes y Spiderman Homecoming todas al mismo tiempo. ¿Finales de Octubre para coger un poquito de las ganancias de noviembre? ¡Genio! Suerte compitiendo contra Skyfall (ejemplo real de lo que le pasó a Lima 13).

Entonces asumamos que, sea cual sea el mes de estreno de nuestra película, siempre vamos a tener que hacer frente a un “tanque” de las majors. Eso nos deja con dos criterios por esclarecer para saber cuándo es más conveniente enfrentarse a dichos tanques: meses con mayor asistencia y meses con menor o mayor competencia entre cintas locales.

Si deseamos estrenar pensando en los meses con mayor afluencia de espectadores, entonces tenemos dos bloques ideales. Bloques que, desde hace 3 años, han visto los picos de taquilla de las películas peruanas: abril-mayo y agosto-setiembre-octubre.

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2014 con picos en mayo y agosto-setiembre.

 

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2015 con picos en mayo y octubre.

 

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2016 con picos en mayo y setiembre-octubre-noviembre-diciembre.

 

Los picos más altos de los últimos 3 años siempre se han registrado entre mayo y abril. ¿Quiere esto decir que estos son los meses ideales para que estrenes una película? ¿Los meses donde el vínculo entre espectador y cinta peruana crea una relación espectacularmente rentable? ¡Sí… siempre y cuando seas Tondero!

Las blockbusters de Tondero representan el 99% o 100% de ingresos de taquilla en los meses de mayo y abril hasta el 2016, siempre pasando el millón de espectadores y, muchas veces, siendo un estreno solitario o compartiendo marquesina con películas como Viaje a Tombuctú (que a penas contribuyó con 17 mil espectadores a la estadística de 2014) o Encadenados (con nimios 334 espectadores en la estadística de 2016).

¿Qué hay de los bloques de la mitad y cierre del año? Esos son los únicos que no parecen ser parte del Monopolio de Tondero. Aquí se presentan picos más humildes de asistencia, pero más distribuidos y sumando siempre más de uno o medio millón de espectadores.

A todas luces, este parecería ser el “periodo de gracia”, el momento ideal para estrenar nuestra película; justo en el intermedio de las dos temporadas de blockbusters más fuertes, lejos de la máquina imparable que es Tondero entre abril y mayo y accediendo a una buena porción de asistentes interesados en cine peruano.

¡Ahí está la respuesta! ¡Estrenemos todos entre agosto-setiembre-octubre!

Lamentablemente, todos parecen haber tomado esa decisión, lo que nos ofrece la respuesta al tercer criterio: ¿cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?

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2014 con pico máximo de 4 estrenos en octubre y un total de 8 en el “periodo de gracia”.

 

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Uno de los años más fructíferos, el 2015 vio 14 películas en el “periodo de gracia” y un pico de 6.

 

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El año donde se mezcló el éxito en taquilla con la cantidad de estrenos. 10 estrenos en el “periodo de gracia”, dos picos de 4 estrenos y una suma de asistentes que bordeó los dos millones.

 

Tal como demuestran los cuadros, los meses de la segunda mitad del año resultan ideales para los estrenos locales a tal nivel que se convierten en los meses de mayor competencia entre películas peruanas, con picos de seis o cuatro estrenos cada año. Es precisamente esa mayor afluencia de estrenos la que explica la mayor cantidad de espectadores, si sumamos la taquilla del “periodo de gracia”, siempre sobrepasamos el millón de espectadores, pero estos se distribuyen entre 10, 14 u 8 películas y casi nunca de manera equitativa (siempre hubo una que amazó un estimado mayor o igual a 500 mil espectadores).

Con toda esta información, podemos ahora responder a la pregunta ¿cuándo debo estrenar mi película? basados en los tres criterios mencionados inicialmente:

  1. ¿Cuándo compito contra un blockbuster estadounidense?
    Siempre. Y cuando no lo hagas contra uno estadounidense, lo harás contra Tondero. 
  2. ¿Cuándo puedo asegurar una mayor taquilla basado en casos de éxito anteriores?
    Bloques mayo-abril (en caso seas Tondero) o agosto-setiembre-octubre en caso desees competir con otras películas locales por sacarle provecho al “periodo de gracia” entre los blockbusters de verano y navidad en Estados Unidos. 
  3. ¿Cuándo hay más o menos competencia con otras películas peruanas?
    El bloque agosto-setiembre-octubre es el de mayor cantidad de estrenos, dejando el resto del año como un periodo ideal para no tener competencia local, pero estar condenado al fracaso en taquilla. Ninguna película estrenada fuera del “periodo de gracia” o del bloque abril-mayo ha tenido éxito. 

Basados en ello: ¿cuándo debe uno estrenar su película? Cuando consideres que esta tiene mayores posibilidades de éxito según tu lectura del mercado. Si es una comedia capaz de hacerle frente al buque más fuerte de Tondero, el momento ideal será abril o mayo. Si consideras que es una cinta capaz de captar público y que se beneficie de la competencia con otras películas locales, entonces el “periodo de gracia” entre agosto y octubre es el momento ideal.

En tanto tengas en consideración cuáles son los géneros más consumidos por el público, cuáles están en boga y cuáles en declive, junto con los meses de mayor consumo de cine local por parte del público, tendrás más posibilidades de que tu cinta logre el éxito comercial que esperas.

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Taquilla 2016 (V) – Pinchazo a la burbuja

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Una burbuja de mercado es un fenómeno económico caracterizado por la rápida escalada del valor de un producto y su súbita disminución o contracción. Si han oído hablar del “boom del cine peruano” durante los últimos años, es probable que también hayan escuchado el término “burbuja”, usado normalmente por analistas más recelosos al momento de discutir el crecimiento de la asistencia a cintas locales de los últimos años.

Razones no les falta para mencionar este fenómeno. En tan solo un año el cine peruano pasó de no tener más de medio millón de espectadores (en lo que se consideraba un buen año), a tener 4,035,171 de ellos. Los años posteriores a ese hito mostraron un aumento igual de colosal y esto, además de satisfacción, generó temor. Temor porque una “súbita escalada del valor de un producto” (o en este caso, de espectadores y películas) podía estar acompañada de una disminución igual de súbita y con efectos terribles.

Como se mencionó en el artículo anterior, el 2017 parece ser el año donde esa disminución ocurre y la burbuja revienta. A continuación se explicará por qué.

Pinchazo a la burbuja

Chico Percebe vendría a ser el 2017 en este escenario.

 

Tras 4 artículos, podemos tener una panorama claro de la situación actual del medio cinematográfico peruano:

  1. La comedia y Tondero reinan en la escala de preferencias del público.
  2. El terror como género se condenó al olvido por su propia incapacidad de escuchar los pedidos de mejora del público.
  3. No tener una distribuidora es casi una condena inescapable al sótano de la tabla de asistencia.
  4. La asistencia a películas peruanas crece a ritmos agigantados, pero deja retos mayores para los años venideros.

En líneas generales, el escenario parece saludable y los retos presentados por las cifras exitosas de un año no deberían representar un problema, ¿cierto? Después de todo, la motivación por cumplirlos ayudaría al crecimiento del medio y a ir aumentando año a año nuestro volumen de consumo de cintas locales.

Pues, en palabras de Dos perros tontos:

Lamentablemente, un medio no industrializado (como lo es el peruano) no puede ver los retos que el mercado le presenta con entusiasta optimismo, pues no existen los factores materiales que le permitan cumplirlos y el costo de ese incumplimiento es demasiado alto.

Es una certeza que el negocio del cine en el Perú está en alza, pero también lo es la imposibilidad de que todos los realizadores puedan aprovechar en relativa igualdad de condiciones la ventana de oportunidad que el mercado ofrece. Esa brecha mantiene viva y presente la amenaza de la súbita explosión de la burbuja, pues para causarla solo es necesario que aquellas productoras capaces de mantener un volumen constante de producción y alta asistencia flaqueen.

Ese temido momento parece haber llegado en el 2017, debido a la poca cantidad de asistentes que las películas peruanas han logrado atraer hasta el mes de junio y a la baja cantidad de estrenos peruanos programados en el año (al momento de culminar este artículo se estimaba un total de 17 estrenos en el escenario más optimista). Esta súbita retracción en la cantidad de estrenos y asistentes podría hacer que el 2017 no solo sea un año de limitado crecimiento (como lo fue el 2015), sino el primer año con una depresión en la cantidad de asistentes desde que se inició el llamado “boom”.

¿Qué tendría que ocurrir para que estas proyecciones no se cumplan? Teniendo en cuenta los valores del año 2016 y la cantidad de estrenos estimada del 2017, la asistencia a películas peruanas debería alcanzar una media de 2,812,652 espectadores para lograr igualar el “promedio esperado de espectadores” y aún así, eso sería considerado un año de decrecimiento.

chart (6)Estar por encima de la línea azul es una buena proyección, pero no si esto causa que la roja comience a descender.

 

¿Es viable alcanzar esa cifra? Considerando que en el 2016 el promedio de asistencia fue de 4,394,770 espectadores, se podría decir que sí. Pero ahí entra en juego la baja cantidad de estrenos en el año para volver aciagas las expectativas. El 2016 necesitó de 26 películas peruanas para alcanzar ese promedio de más de 4 millones de espectadores, el 2017 tan solo contará con 17 o menos.

Junto con ello, está el haber pasado ya los meses donde los blockbusters peruanos recolectaban más de 1 millón de espectadores (abril y mayo desde el 2013) y esa cifra no se ha alcanzado aún y podría no alcanzarse en el año. Esto puede derivar en dos resultados: o se distribuye mejor la cantidad de espectadores entre películas (en tanto haya varias cintas con medio millón de espectadores o más) o se condena al año a una baja taquilla anual (en tanto ninguna otra cinta logre superar el medio millón de espectadores).

Por ahora, toda la evidencia y proyecciones indican que estamos ante el primer año de severo decrecimiento luego del “boom” de 2013. Se tendrá que esperar para ver cómo el medio responde a ello, si es que se trata tan solo de un pequeño bache que “sincere las cifras” hacia un crecimiento más bajo, pero más estable durante los próximos años, o sí es el primer declive de muchos, aquel que como con el terror, termine por llevarse a la tumba el “boom” y con él las expectativas de construir una industria cinematográfica peruana.

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Taquilla 2016 (IV) – Números reales ¿crece en verdad el cine peruano?

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Llegó la hora de la verdad. Luego de todo lo expuesto en los artículos previos, es momento de preguntarnos ¿fue el 2016 un buen año para el cine peruano?

dbaa9d5851f43552b1ce72b7fd195f88Pongámonos en modo Unikitty, es hora de hablar de negocios.

 

La respuesta concreta es sí, siempre y cuando lo veamos desde la perspectiva más pragmática posible.

Números reales ¿crece en verdad el cine peruano?

Olvidémonos por un segundo de los cuestionamientos a la idea de consolidar una industria cinematográfica. La idea de que la bonanza de estrenos y asistencia que vivimos sea una burbuja capaz de estallar en cualquier momento, la competencia desigual entre casas productoras y las barreras de mercado para los realizadores independientes. Por este bloque, consideremos a todo lo anterior como elementos naturales del libre mercado y pensemos en nuestro medio cinematográfico desde la perspectiva más pragmática posible.

Bajo esa mirada, la medición de éxito más elemental para un medio enfocado en vender películas es saber cuántas personas las compraron y si esa cifra está por debajo o por encima de la que se tenía estimado cumplir al final del año. Para saber esto necesitaremos conocer la “asistencia real” de cada año (la cifra de asistentes anuales sin contar el estreno más exitoso) y el “promedio esperado de asistentes” de cada año (la medida de referencia que nos permite ver si vendimos más o menos de lo que debimos haber vendido en el año).

Luego de realizar los cálculos correspondientes, quedamos con estos resultados para los últimos tres años.

image (22).pngMientras la línea roja esté siempre por encima de la azul, podremos cerrar el año con pragmática satisfacción.

 

El crecimiento es evidente y esperanzador. Luego de haber estado 1 millón de espectadores por debajo del promedio de asistencia esperado en el año 2015, el 2016 se recuperó y sobrepasó las expectativas con creces. Además de ello, este pico en el promedio de “asistencia real” demuestra que hay una tendencia al alza en el consumo de cine peruano y que, aunque esto suene como una cruda ironía luego del artículo anterior, el volumen de espectadores ha estado mejor distribuido entre todas las cintas estrenadas este año.

Si esta medición no resulta satisfactoria o representativa (después de todo, tan solo se está midiendo qué tan bien compiten las películas peruanas entre sí), se puede optar por evaluar el éxito de la venta de películas peruanas en base a cuánto público captan frente a la taquilla global. Para esto, es necesario dirigir la mirada hacia un cuadro donde las cifras crecen estratosféricamente con disciplinada y mecánica precisión.

chart (5)Crecimiento parejo que, sin duda, celebran los multicines.

 

49,500,000 espectadores, de los cuales 5,628,103 compraron cine peruano. Puesto de esa manera, la participación en el mercado del cine peruano suena diminuta y hasta risible. Tan solo el 8.8% de asistentes consumieron cine peruano durante el año 2016.

Sin embargo, dicha cifra no debe ser vista de manera negativa, ya que representa un ritmo estable de participación en el mercado (se oscila entre 10% y 8% anualmente) e incluso se encuentra a la par de otros países de la región con industrias más desarrolladas y competitivas (la participación de las cintas locales en Colombia, por ejemplo, oscila entre 5% y el 10% desde 2007).

image (23).pngPequeño pero estable, el resumen del porcentaje de asistentes a cintas peruanas frente al total anual.

 

Tomando en consideración lo expuesto, se puede asegurar que el cine peruano crece, mantiene una curva de asistencia ascendente y un modesto y estable porcentaje de participación en el mercado global. Nada mal para un medio que no tiene “ni por asomo una industria cinematográfica” (Bedoya, 2016).

Sin embargo, estas optimistas afirmaciones cambian de tono hasta convertirse en un mal presagio cuando se considera que las cifras positivas de un año representan el reto del siguiente. Un reto que posiblemente quede muy grande para nuestro medio cinematográfico y que conlleve a la tan temida “explosión de la burbuja”.

Aquella línea roja ascendente de la “asistencia real” cuadros más arriba es tremendamente frágil y solo necesita de un año con bajo volumen de estrenos, espectadores o ambos para venirse abajo estrepitosamente y derrumbar cualquier expectativa de crecimiento optimista aquí expuesta.

Al juzgar por las cifras de la mitad del 2017, ese año parece haber llegado y en el último artículo de esta serie se discutirá qué debe ocurrir para que este no se convierta en el año en el que explotó la burbuja.

 

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Taquilla 2016 (III) – Los de arriba y los de abajo

Esta serie de artículos fue escrita gracias a la invaluable colaboración de Alberto Castro, cuyas cifras e información brindadas permitieron realizar un análisis certero y meticuloso del escenario de la taquilla de cine nacional del año 2016.

Un universo de películas reflejado en el año de una sola casa productora y un boom que no parece ser equitativo para todos los estilos de cine. Además de establecer cambios en las preferencias entre géneros cinematográficos y consolidar la hegemonía de Tondero y la comedia, el 2016 también demostró que el cine arte en Perú sufrirá bajas cifras así tenga o no el amparo de la realeza del cine local.

¿Qué causa este escenario? ¿Cómo puede contrarrestarse? ¿Quiénes son los responsables de que el cine arte sea el perenne castigado en la taquilla? En este tercer artículo trataremos de responder a esas preguntas y ofrecer soluciones, para lo que debemos empezar revisando el resumen del año de Tondero.

Los de arriba y los de abajo

Tal como fue explicado en el primer artículo de esta serie, el vivo reflejo de lo que fue el 2016 para el cine peruano puede verse en el resumen del año de la casa productora Tondero.

010.png

El medio cinematográfico peruano resumido en un cuadro.

 

Aquel microcosmos de Tondero llega a ser una fiel equivalencia de los cuadros mostrados en artículos previos. Refleja la popularidad de los géneros más vistos (comedia y drama), además de presentar las dramáticas cifras de las películas que no cuentan con el favor del público, como Solos. Esta última se convertiría en el niño símbolo de todas las cintas de cine arte estrenadas en el 2016, no solo por sus bajas cifras, sino por su retiro de muchas salas luego de tan solo un día de exhibición.

Durante años, las cintas de cine arte peruanas se han visto en escenarios similares al de Solos en lo que respecta a una fría acogida por parte del público y una severa (y a veces abusiva) retirada de cartelera por parte de los cines, siendo Las malas intenciones (2011) y Lima 13 (2013) los ejemplos más recientes.

¿Quiénes son los responsables de esta situación? ¿Por qué las cintas independientes y producidas con fondos estatales (Salvo Magallanes, Viejos Amigos y El Evangelio de la Carne) parecen estar condenadas al sótano de las preferencias de los espectadores? ¿Quiénes son los actores involucrados en este fenómeno que parece no tener solución a pesar de estar viviendo un periodo de bonanza cinematográfica? Las respuestas a estas preguntas las obtendremos al analizar los datos que el 2016 nos ha dejado, empezando por la presencia en el mercado y la asistencia que cada distribuidora de películas amasó durante el año.

image-20Recuerden ese gran bloque rosado de “estrenos distribuidos independientemente”.

 

Las distribuidoras son las encargadas de distribuir las películas entre los cines, así como ayudar a elegir la fecha de estreno propicia, la magnitud del lanzamiento y seleccionar las ventanas publicitarias indicadas para acercarse al público objetivo que le corresponde a cada film (EnCinta, 2014). Como se ve, las distribuidoras son un eslabón vital en la vida de una película y, tal como lo muestra el cuadro anterior, casi la mitad de los estrenos del 2016 no contaron con él.

chart (1)¿Recuerdan ese enorme bloque rosado del cuadro anterior? Es esa pequeña línea casi invisible ahora.

 

La primera conclusión que se puede sacar de estos cuadros es que la carencia de una distribuidora parece condenar a una cinta peruana a lo más bajo de los ránkings de asistencia y, en consecuencia, a una cortísima estancia en los multicines. Salvo por Solos (distribuida por Tondero) y La Deuda (distribuida por UIP), todas las películas que no lograron alcanzar los 10 mil espectadores en el año fueron distribuidas independientemente.

Entonces ¿son los distribuidores los villanos responsables de que el cine arte sea tan poco visto? Pues no podemos asegurar algo así, salvo el caso de Daniel F. Molero (Videofilia y otros síndromes virales), donde hubo un acuerdo de palabra no respetado con una distribuidora, no podemos acusarlas por no dar cabida a una cinta que consideran no les va a presentar beneficios económicos. Junto con ello, la carencia de distribuidoras no es una condena absoluta, después de todo, hay dos películas en el bloque de cine arte que sí contaban con ellas y eso no las salvó de una corta estancia en los multicines.

Eso podría indicar que los verdaderos responsables de este escenario son los propios multicines, el episodio de Solos es suficiente para evidenciar una actitud abusiva frente a cintas peruanas no comerciales. Pero los multicines actúan bajo un promedio de sala, una cantidad de espectadores que cada estreno debe alcanzar o sobrepasar en su primera semana para poder asegurar su permanencia a lo largo del tiempo, modelo que funciona de maravilla para los otros estrenos peruanos.

Evidentemente, el retirar una película luego de 1 día no respeta el funcionamiento del promedio de sala (ya que este mide la asistencia del primer fin de semana), pero salvando ese caso (y el del documental Rodar Contra Todo), las otras películas que tuvieron un paso fugaz por los multicines cumplieron su semana y luego fueron retiradas.

Entonces ¿es culpa de los directores, quienes han realizado cintas que no empatan con los gustos de los asistentes a los multicines? No. Un director es libre de realizar el cine que desee, sea cine comercial o cine arte, y el medio en el que lo exhibe debería presentar una plaza donde el público al que se dirige pueda consumir su película.

Todo esto nos deja exactamente donde empezamos: sin responsables y solo con la certeza de que algo anda mal. Así que para no irnos con la sensación de que este acápite ha sido un tributo a la futilidad, tenemos que recurrir al márketing y a una de sus herramientas más elementales: las 4 p (producto, plaza, promoción, precio).

Iniciemos estableciendo que no hay villanos aquí. Sí, hay casos puntuales de abuso en el que están involucrados los distribuidores y los cines (Videofilia, Rodar Contra Todo, Solos) y no haría daño que los directores tengan un poco más en mente al público cuando realizan sus cintas, pero obviemos esto por unos momentos.

Partiendo de esa base convengamos que nos encontramos en un escenario donde un producto (cine arte) no cuenta con la promoción adecuada (principalmente por la carencia de capital y no contar con una distribuidora) y no puede adecuarse a los requerimientos que su plaza de exhibición le exige (estamos hablando de cintas que aspiran atraer a 50 mil personas a lo largo de su temporada de exhibición – los multicines pueden pedir la mitad de eso tan solo en un fin de semana – ).

La solución a este escenario, entonces, debe partir desde esa perspectiva y puede manifestarse a través de una mejor promoción para que la cinta y su contenido sean de conocimiento de la mayor cantidad de público posible antes de su estreno (modelo que aplicó El Soñador con su estupenda campaña en redes sociales y concurso de cortometrajes). Junto con ello, se presenta la opción de que los cines adapten sus espacios para recibir a cintas que no pueden tener llegada a un público masivo, tal como las salas de “cine arte” de UVK.

Si bien las soluciones propuestas pueden pecar de cándidas (no todos cuentan con el capital para la promoción con el que contó El Soñador y aún contando con él no se pueden asegurar grandes cifras), estas intentan exponer que este problema debe abordarse necesariamente desde el márketing y dejar de culpar a los actores involucrados en el medio cinematográfico si se espera llegar a una solución.

Sí, hay casos de abusos que deben ser denunciados y corregidos, pero también existe la necesidad de comprender cuál es la plaza ideal para una película, la necesidad de que haya políticas que permitan la creación de dichas plazas y así construir un ambiente donde sea rentable o medianamente atractivo para una distribuidora apostar por el cine arte, el cuál debe estar más cerca del público y un poco menos refugiado en la cosmovisión de los creadores (no olvidemos que el arte también es un producto que debe venderse).

Enfocando el problema desde esa perspectiva podremos dar los primeros pasos hacia un medio cinematográfico sin abusos y donde todo el público pueda consumir el cine de su preferencia equitativamente.

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